Friday, March 30, 2007
















Es muy curioso conocer Amsterdam...una ciudad tan diferente a lo que en España por lo menos estamos acostumbrados...

Ya por el hecho mismo de tener tantos canales, tanta agua a un paso de las casas, ya cambia la estructura de la ciudad. No se trataría de la misma ciudad sin esos canales, aunque en lugar de "agua" hubiera "verde"...en la misma proporción...

A mi parecer ese toque "especial", cuasi veneciano, le da un ambiente tristón, que sumado a las oscuras fachadas de ladrillo da una apariencia bastante melancólica.

Las diferencias son tantas que no sabría por donde comenzar...

Los medios de transporte...la bicicleta!!!. Esa gran utopía que pretendemos fomentar en España y no conseguimos, de transporte ecológico, sano y divertido, sin atascos...que consideramos tan seguro para los viandantes...
...allí no lo es!!!

Aunque parezca mentira, corres más peligro andando sin darte cuenta por el carril bici que andando por medio de la carretera... Los coches aminoran la velocidad, incluso paran, sin gritos ni malos modos...
En cambio los ciclistas, van como flechas, y viniendo de tu espalda, no te avisan con un "pitido" hasta que están a menos de 2m de ti, y eso sin que disminuyeran en nada la velocidad...
Cualquiera diría que si te atropellan no se pegan ellos también el leñazo!!!...

Fue una constante en los 8 días...los continuos "tropiezos" con ciclistas...
También he de decir, que por culpa en buena parte nuestra, que como "turistas", no tienes tanto cuidado de no meterte en su carril...bien por despiste o por la asociación en España de "carril bici-acera"...
Las bicicletas son bastante diferentes, debido sobretodo a la ausencia de FRENOS!!!, si si, no tienen frenos...-las tradicionales-, y frenas con los pedales en dirección contraria a la marcha... Eso tiene sus ventajas, que tienes las manos libres para llevar un paraguas si llueve, por ejemplo...pero es costoso adaptarse, y siempre acabas frenando con los pies...


Es sorprendente la apuesta tan tremendamente acertada que hacen en Amsterdam por la arquitectura moderna...si eso se diera en España...
Aunque es casi culturalmente imposible, o por lo menos, muy lejano. Puesto que ellos se permiten no tener persianas!, es obvio que no tienen tanta luz de la que protegerse como en Andalucía, pero no creo q ese sea el único motivo.
Ellos demuestran más respeto unos por otros, y eso con la tremenda cantidad de inmigrantes que tienen de todos los paises...hay una gran seguridad en sus calles, inclusive el famoso barrio rojo!, del que no hablaré por ahora...:P

Pero de lo que más sorprendido me dejó fueron las "casas flotantes" que hay por buena parte de los canales, y por todo el río Amstel...
Algunas son puros "barquitos" fondeados, pegados al borde del canal...
pero otros...son de diseño!!!.
Me lo pasé genial paseando al rededor de los canales y observando cada detalle de esas residencias tan peculiares... Cada una era diferente e igual al resto, y muy "personalizadas" muchas de ellas... Algunas "típicas" y otras modernas...
Creo que se podrían hacer estudios interesantes sobre este tema...jeje :P

Incluso las conexiones que tenían con el saneamiento, agua corriente, luz...etc. Tenían su propio número fuera, en la calle, con un pequeño buzón..

Friday, March 23, 2007


Está compuesto por una estructura de vidrio de 11 metros y una estancia bajo tierra. Allí se podrán leer los mensajes que se dejaron en las estaciones tras los atentados

"Hace falta mucha fantasía para soportar la realidad", dice Esaú Acosta, uno de los cinco arquitectos del monumento del 11-M, que después dos años y medio de trabajo, se le ha quedado grabada esa frase. Es una de miles. Uno de aquellos mensajes escritos en varios idiomas en forma de suspiros que volaron como volutas los días después del 11-M. En Atocha, en El Pozo, en Santa Eugenia o en la calle Téllez. Frases que partían de sentimientos innumerables en un artículo y que definieron el vacío que invadió el país aquel segundo jueves de marzo de 2004.

Esas 191 personas que se llevó la sinrazón por delante, esas frases, esos vacíos impuestos a la fuerza tendrán su lugar de homenaje en Atocha para siempre. Será desde el próximo domingo, cuando don Juan Carlos y doña Sofía retiren la lona que cubre por ahora lo que es un secreto, el Monumento a las Víctimas del 11-M.

Una estructura de 11 metros se alza desde hace varias semanas en una rotonda cerca de la estación de Atocha. Está tapada, pero se sabe que tiene dos capas. Que una, la exterior, está compuesta por bloques de vidrio macizo transparente, de 15 centímetros de espesor. Sus piezas irregulares, simulando las olas del mar, de ocho kilos de peso, se han ido colocando una a una, como lágrimas, en una iniciativa sin equivalente en España. Se sabe también que la otra capa, la interior, es una membrana de ETFE -una variante del teflón- donde están impresas esas frases, esos vacíos. Esta lámina está sujeta por presión de aire.

Se conoce también que la primera de las estructuras tendrá un peso de 140 toneladas y la otra de 50 kilos. Y aunque se sepa, muchos desconocen todavía que el verdadero monumento no está fuera, sino dentro de la estación de Atocha, en su vestíbulo principal. Es una sala de casi 500 m2 frente a los tornos de la entrada al metro, con las paredes revestidas de un velo azul -representando un cielo, tal vez-, donde la luz es la protagonista.

Desde allí abajo, a dos metros de la estructura, se podrán leer mirando hacia arriba los mensajes que se escribieron en varias lenguas, con varios motivos. Lo totalmente desconocido hasta ahora, sin embargo, será desvelado allí, por cada uno, por sus silencios, sus pensamientos, todo lo que surja en medio del silencio de una sala presurizada completamente, donde si acaso se pueda oír el vacío en un instante atrapado para siempre en el recuerdo.

Dicen los arquitectos del estudio FAM (Formidable Aroma a Manzana): Esaú Acosta, Raquel Buj, Miguel Jaenicke, Mauro Gil-Fournier y Pedro Colón de Carvajal, jóvenes de 28 años, que el 16 de noviembre de 2004 se enteraron de que el Ayuntamiento de Madrid había elegido su proyecto para el monumento del 11-M por la llamada de un amigo, que en la sala se experimenta un "vacío azulado". De repente, sintieron un "orgullo tremendo y una enorme responsabilidad".

Empezaron de inmediato a desarrollar el plan de ejecución de la obra, que financió al 50% el Ayuntamiento de Madrid y el Ministerio de Fomento. Escudriñaron gracias al CSIC los más de 30.000 mensajes que se escribieron los días después de los ataques. "Eran lo más puro", recuerdan. Los seleccionaron. Trazaron líneas y más líneas en un proceso donde también perfilaron su instinto de arquitecto. Hicieron tests en laboratorios especializados y matizaron aspectos del proyecto original según iban encontrando inconvenientes, como con el vidrio. El elegido al principio tuvo que ser sustituido por uno más resistente, el borosilicato. Y más tarde vendría la construcción, pieza a pieza, un delicado proceso en el que colaboraron empresas de varios países, hasta de China.

Ahora el fruto es la sala del monumento, que se ha inaugurado un año después de lo previsto. "Tratamos de que fuera un espacio amplio, lo más optimista posible, donde la luz es el absoluto protagonista. La sala será lo que cada uno sienta y perciba cuando esté allí, cuando sienta el vacío"; ese vacío desconocido, o no tanto.